martes, 18 de diciembre de 2012

Alrededor de los 10 mandamientos


                             Alrededor de los 10 mandamientos



“Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 13 No matarás. 14 No cometerás adulterio. 15 No hurtarás.16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. 17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. 18 Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. 19 Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos. 20 Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis. 21 Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios. 22 Y Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros. 23 No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis. 24 Altar de tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. 25 Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás. 26 No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él.” (Éxodo 20:1-26)

- Estamos ante los diez mandamientos, las diez leyes que Dios da al pueblo de Israel y que tienen valor  y vigencia para el ser humano hasta el día de hoy.

- No vamos a entrar ahora en los diez mandamientos, sino que vamos a ver lo que ocurre alrededor de ellas. Lo que Dios dice antes y después de sus leyes.

1) Dios habla.-  

(V.1)  “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo” Dios no está mudo, habló a través de Moisés al pueblo. Hoy continúa hablando, sus hijos podemos oír la dirección de Dios a través del Espíritu Santo.

2) Dios interviene en la historia.- 

(V.2) “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”

- Hay un pueblo oprimido y un imperio opresor. Dios se introduce en la historia para hacer cambios y liberar a Israel.
Dios crea al mundo y continúa pendiente de él. Dios interviene en la historia para hacer cambios.

3) Para ser liberado antes hay que ser oprimido.- 

El pueblo de Dios ha de pasar por momentos difíciles para experimentar la bendición de ver la mano poderosa de Dios.

4) Dios nos pone para observar.-

 “Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina”  Una de las misiones del pueblo de Dios es observar a Dios moverse.
Una clave del éxito de la vida cristiana es observar a Dios.
Más que hacer hemos de estar. Estar en la presencia de Dios observando, estar quieto y saber que Dios es Dios.

5) Lo original es mejor que la copia.- 

(V.25) “Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás” No tallar la piedra, sino tomar la piedra tal y como Dios la hizo.
Nunca mejoraremos la obra de Dios. No podemos pretender superarla.

6) Cuando subimos por encima de otros en el servicio a Dios nos exponemos.- 

(V.26) “No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él” 
Subir es ponerse en evidencia. Estemos en nuestro nivel y dejemos a los imprudentes subir y quedar mal.

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